11 jul. 2017

La ética como principio en la gestión de proyectos

Un proyecto puede servir para desarrollar nuevos productos y servicios, generar conocimiento y tecnologías, impulsar experimentos, investigaciones y descubrimientos científicos o poner en práctica innovaciones y avances tecnológicos pero primariamente un proyecto se ejecuta para  mejorar situaciones deficitarias y resolver problemas que afectan a instituciones, colectivos y grupos beneficiarios. En la prosecución de tales fines es importante tener presente que no vale todo, que un proyecto debe ser regido por solidos valores éticos y que fracasa si no es capaz de generar también cambios y progresos en la cultura organizacional de las instituciones que lo ejecutan. Esta situación se agrava aún más cuando el proyecto sirve de vehículo para reproducir y perpetuar males que lastran ética, moral y profesionalmente a las organizaciones. La ética es esencia, naturaleza, ADN y sin ética ningún proyecto que emprendamos será jamás viable, sostenible o exitoso.

Por lo general, cuando se aborda este tema se tiende a pensar intuitivamente en manifestaciones más comunes de ilegalidad y amoralidad vinculadas con actos de corrupción, soborno, falsificación de documentos y otras acciones de carácter fraudulento casi siempre relacionadas con temas económicos y financieros. Sin embargo, el alcance de la ética en la gestión de proyectos es mucho más amplio y, en la mayoría de las ocasiones, también mucho más sutil, lo que hace que escapen con frecuencia a nuestra atención y se conviertan en prácticas habituales sin que nadie cuestione su nefasto impacto en la cultura organizacional.

A modo ilustrativo y sin ánimo de ser exhaustivos porque sería imposible abordar este tema con profundidad en un artículo de estas características, veamos cinco ejemplos ampliamente practicados en los que se pone en entredicho la consistencia e integridad ética y moral durante diferentes fases del ciclo de vida de los proyectos.

Desestimación de los beneficiarios: es una violación casi generalizada que prácticamente nadie cuestiona. En mi experiencia con universidades y centros de investigación son contadas las veces en las que he visto un verdadero trabajo de identificación y formulación en el que hayan participado activamente los beneficiarios del proyecto. Por regla general, los proyectos son diseñados por académicos, expertos y técnicos que tratan de satisfacer los requisitos de las convocatorias a partir de la visión que se han forjado de los problemas y la información de que disponen. 

Tal vez, en la academia muchos no vean este como un problema ético pero la lectura que hace la sociedad de esta práctica es bien diferente. Es esta desconexión de la sociedad una insuficiencia que por años les ha granjeado a académicos y científicos universitarios el San Benito de que viven encerrados en una Torre de Marfil.

Es imprescindible que los beneficiarios participen activamente en la identificación y definición de los problemas, así como en la formulación de sus soluciones. Las razones para su participación no son solamente éticas sino también prácticas ya que ellos necesitan apropiarse de los resultados del proyecto y continuar su desarrollo cuando haya terminado la ejecución.

Minimización de los socios: es algo que paradójicamente sucede con increíble frecuencia y que contradice la esencia y vocación colectiva de un proyecto. La verdad es que en muchos más casos de los que nos gustaría se constata que la institución que coordina el proyecto lo diseña a su imagen y semejanza para capitalizar fondos, recursos y protagonismo, reduciendo a meros figurantes al resto de instituciones miembros del consorcio. Tal como en el caso anterior, muchas veces las instituciones socias no tienen ninguna participación en el diseño y formulación de las propuestas y son contactadas solamente para que remitan el documento oficial que formaliza su participación, viéndose prácticamente obligadas a aceptar el rol y los recursos que la institución coordinadora les ha conferido. Esta es una de las causas que más incide en el fracaso y mala ejecución de muchos proyectos, cumpliéndose la máxima del refrán costumbrista que dicta que “árbol que nace torcido jamás su tronco endereza”.

Recursos humanos con contratos precarios: muchas instituciones tienen grandes limitaciones para contratar personal y utilizan los proyectos para cubrir total o parcialmente las partidas presupuestarias de salario de algunos profesionales vinculados al proyecto. Si bien esto es positivo como solución paliativa, lo que ocurre en la práctica con relativa frecuencia es que a través de los proyectos se contrata a personal en condiciones de extrema precariedad sea por el tipo de contrato, su duración o el grado de remuneración, observándose muchas veces que se eternizan las figuras del becario o del profesional sin derecho a progresión de carrera. Esto contrasta con el estatus que por lo general ostenta el coordinador y otros funcionarios de plantilla que gozan de condiciones de mayor estabilidad y disfrutan de derechos y beneficios con los que los contratados en el marco del proyecto no pueden soñar. Esta es una situación que se reconoce altamente nociva para el buen desarrollo de los proyectos por el clima desmotivador y conflictivo que generan las notorias diferencias contractuales entre los profesionales.

Ego desmedido de los directivos: no pocos proyectos padecen del egocentrismo de sus directivos. Este es un mal bastante arraigado y tolerado en el que los proyectos devienen en pequeños feudos en los que se instaura la tiranía del coordinador, que se siente amo y señor y se comporta como tal. En situaciones de esta índole es común que los proyectos se estructuren en función del beneficio personal del coordinador lo que muestra una significativa falta de integridad. Algunos síntomas que se manifiestan en estos casos suelen ser que el coordinador es el que más tiene que ganar aunque no sea en la practica el que más aporta al proyecto, es el que centraliza todo el poder, el que tiene mayor visibilidad y recibe los créditos del trabajo aunque muchas veces este haya sido ejecutado por terceras personas. Igualmente, se asocian estos casos a procesos de toma de decisiones arbitrarios y a incidentes de acoso y bullying laboral. El refranero popular ilustra estos casos con la filosofía del embudo, lo ancho para unos y lo estrecho para otros o el haz lo que yo digo pero no lo que yo hago. Estos comportamientos son extremamente corrosivos y están en las antípodas del liderazgo efectivo que debe caracterizar a una buena gestión de proyectos.

Multiplicidad de financiación: esta es también una tipología que se ha extendido significativamente y que no debemos confundir con la cofinanciación de un proyecto. Se trata de proyectos que ya están siendo ejecutados con recursos financieros de otras entidades y que son presentados a nuevas convocatorias y financistas haciendo ligeras modificaciones en los objetivos y estructura del proyecto. En esencia buena parte del trabajo ya está realizado y los nuevos fondos recibidos son utilizados de forma inadecuada, arbitraria y poco transparente en función de los intereses y objetivos que son definidos por el coordinador.

Las situaciones esbozadas son solo algunas en las que se pone de manifiesto el dilema ético en la gestión de proyectos. Muchas otras actitudes deshonestas como el plagio, el robo de ideas, la infracción de los derechos de propiedad intelectual,  la manipulación de datos, las malas prácticas de investigación, el uso de un mismo resultado de investigación para justificar diferentes proyectos, la publicación reiterada de artículos refritos que contienen la misma información y que se maquillan en su forma para multiplicar el número de publicaciones sin aumentar la actividad de investigación, el hacer por hacer para cumplir lo planificado pero sin observar patrones estándares de calidad, el contratar servicios de menor calidad por ser más baratos sin medir el impacto que tienen para el proyecto, el manejar plazos irreales o planificar acciones que luego no van a ser ejecutadas para ganar una licitación, la desigualdad de oportunidades en el acceso a la información y el empleo, la contratación de familiares o amigos, el uso en beneficio propio de información confidencial así como de contactos políticos, profesionales y corporativos son otras prácticas que corroboran que no vale todo y que hay proyectos cuya implementación deja mucho que desear.

En fin, resulta evidente que la ética es un componente crítico para el éxito de cualquier proyecto. Sus fundamentos podrían resumirse en exigir a los otros, pero sobre todo a nosotros mismos un comportamiento honesto y responsable amparado en el respeto, la equidad y la justicia. Un comportamiento ético genera confianza y esta a su vez resulta esencial para un liderazgo efectivo y un propicio clima de colaboración, que son excelente caldo de cultivo para un proyecto exitoso. Esta es al menos mi visión. ¿Qué piensas tú?

6 comentarios:

  1. Excelente el artículo! Sobre todo, me gusta la última parte en la que dices que es necesario observar las siguientes virtudes: "respeto, equidad y la justicia" como bases para un comportamiento "honesto". Esas son virtudes olvidadas muchas veces en nuestras instituciones. Se buscan toda suerte de manipulación para justificar comportamientos no éticos, como los que mencionaste.
    Realmente, te felicito por el gran aporte tuyo al debate. Voy a socializar al máximo este artículo tuyo!
    Gracias
    José

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias José B. Villalba. Lo llamativo de estos comportamientos no éticos es que son cotidianos o frecuentes, se convierten en una práctica aceptada en muchas instituciones y no se evalúa el impacto negativo que tienen en los valores y la cultura organizacional de nuestras instituciones. Me alegra que te haya gustado y resultado de interés. Saludos cordiales,

      Eliminar
  2. Querido Carlos:
    Sólo quiero compartirte que estoy por incorporarme a colaborar con una institución que maneja diversos niveles educativos y en donde la internacionalización es hoy por hoy un reto latente. Más allá de eso, tu artículo contribuye a todo tipo de institución y momento. Particularmente en la actualidad cuando la ética, no es moneda de cambio que abunde en el "mercado". Te comparto que será uno de los materiales con los que inicie la capacitación que dará inicio a mi gestión con 153 profesores.

    Siempre un gusto leer tus reflexiones.

    Recibe un abrazo y seguimos en contacto.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Un placer que sea de utilidad y que sirva para que durante tu capacitación se pueda reflexionar y debatir sobre un tema de extraordinaria importancia, especialmente cuando nos vemos expuestos a la interacción de diversas culturas, tradiciones y valores que deben ser armonizados como es el caso de los proyectos de carácter internacional. Gracias por el feedback y muchos éxitos en tu nueva actividad profesional.

      Eliminar
  3. me interesa el desarrollo del proyecto Observatorio Etico Empresarial y me interesa contactos con otros grupos con orientación para financiamientos y capacitación al respecto. saludos

    ResponderEliminar
  4. Me gusta la forma en que enfocas diferentes aristas sobre la ética en los proyectos. Felicitaciones

    ResponderEliminar