20 nov. 2015

Encuentro azteca con visión global

Recientemente tuve el privilegio de visitar México para desarrollar un par de talleres sobre gestión de proyectos y oportunidades de cooperación en el Espacio Euro-latinoamericano de Educación Superior a través del Programa Erasmus+.

Esta visita me permitió trabajar con parte del equipo de relaciones internacionales de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) y una representación de profesores e investigadores de esta universidad, así como con una amplia representación de directivos y profesionales de instituciones de educación superior del Estado de Jalisco.

Además, pudimos interactuar con el flamante equipo de trabajo del Observatorio Regional sobre Internacionalización y Redes en Educación Terciaria (OBIRET) que el Instituto Internacional para la Educación Superior en América Latina y el Caribe de la UNESCO (IESALC-UNESCO) ha puesto en las experimentadas manos de la Dra. Jocelyne Gacel-Avila. Como colofón de la visita participamos en la XXIII Conferencia Anual de la Asociación Mexicana para la Educación Internacional (AMPEI) que tuvo lugar en Mazatlán y que contó con una impecable organización de la Universidad Autónoma de Sinaloa.

Al encuentro en Mazatlán acudió una nutrida representación de profesionales mexicanos y extranjeros vinculados al mundo de la educación superior internacional con los que tuve la oportunidad de conversar e intercambiar criterios. El programa de la Conferencia estuvo muy bien balanceado entre conferencias magistrales, talleres y grupos de debates que abordaron temáticas clave relacionadas con la internacionalización de la educación superior.

La impresión que me ha dejado la Conferencia de AMPEI es que muchas universidades mexicanas han comprendido la importancia de incorporar la dimensión internacional a sus actividades sustantivas y aunque se trata evidentemente de un proceso todavía incipiente se comienzan a ver resultados tangibles que ponen en valor la importancia de colocar a la internacionalización en el centro de las prioridades. Es el mexicano, sin dudas, un foro que va ganando en importancia, solidez y consistencia, lo que se hace evidente por la calidad de mucho de sus debates. Es un movimiento en el que se conjugan experiencia y juventud entre sus miembros y se aprecia un necesario proceso de renovación generacional en su liderazgo que a priori deberá garantizar su continuidad.  

Las universidades de América Latina necesitan fomentar este tipo de foros nacionales en los que se promueve el debate y la concertación de ideas sobre la internacionalización de la educación superior. Son espacios excepcionales para aunar voluntades, darse a conocer, identificar sinergias y pactar estrategias y políticas concertadas a nivel nacional. Creo, sinceramente, que el nicho de mercado para que América Latina intervenga con éxito en el competitivo y complejo mundo de la educación internacional pasa por la colaboración de sus universidades en el interior de los sistemas nacionales de educación superior. Lo que de forma independiente parece literalmente imposible para la gran mayoría de las universidades de la región podría ser mucho más factible y alcanzable si se logran articular acciones conjuntas en pro de la internacionalización.

Espacios como este foro de AMPEI no deben ser solamente promotores de una cultura de gestión entre los profesionales responsables por la internacionalización. Estos foros deben ser en primerísimo orden facilitadores de esa necesaria concertación para aunar recursos y voluntades en función de un bien común, con una visión y alcance nacional. Lamentablemente, no son muchos los países en la región en los que estos foros se han afianzado. Sin menoscabo de otras experiencias que puedan estar teniendo lugar, creo que hasta la fecha sólo los eventos de la Asociación Brasileña de Educación Internacional (FAUBAI) y la Red Colombiana de Internacionalización (RCI) evidencian la misma calidad, sistematicidad y solidez de organización. Sería deseable que muchos más países de la región contasen con eventos de este tipo que catalizan la internacionalización universitaria. Eso sería ya un progreso y una muy buena señal.

2 comentarios:

  1. Comparto completamente la idea de la transición por la que atraviesa la misma internacionalización en México, considerando que tiene más de 25 años impulsando elementos que apoyen y fortalezcan la educación superior en modelos de enseñanza-aprendizaje integradores, donde los individuos sean capaces de reconocer el reto que presenta el insertarse en las filas de la educación superior.
    Requerimos profesionales capaces de reconocer que el mundo interactúa segundo a segundo y que deben preparase para atender necesidades y problemáticas que aqueja mundialmente como lo son; el hambre, la seguridad, la salud, el clima, la economía y desarrollo de países en desventaja como el nuestro.
    Por último, quisiera mencionar que los que iniciaron con el tema de la internacionalización en México, son quimeras que permitieron que muchos de nosotros nos acercáramos para impulsar desde nuestra trinchera de realidad, los beneficios de integrarnos en comunidades alternas para dar mayor alcance a nuestras necesidades y brindar soluciones para alcanzar una calidad de vida y desarrollo sustentable y paz mundial.
    Estoy convencida que los que nos dedicamos al tema de la cooperación e internacionalización, es por vocación y no de profesión.

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    1. Solamente suscribo tu comentario, Alejandra, estoy seguro que la nueva generación sabrá estar a la altura del reto que tiene por delante. Abrazos,

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