25 feb. 2015

Internacionalización comprehensiva: algunos indicadores clave para su evaluación

La internacionalización es un proceso que inexorablemente se desarrolla en un escenario complejo que está marcado por la dicotomía entre lo local y lo global, entre lo particular y lo general. Cada institución es única, no hay una universidad que sea igual a otra por más que intentemos agruparlas para su estudio por sus similitudes en función de una amplia gama de criterios como sus estructuras, proyecciones, dimensiones o estatus legal por citar sólo algunos.
Esa singularidad que le es intrínseca desde el mismo momento de su creación es la que hace literalmente inviable que en un mundo que tiende cada vez más a la homogeneización se puedan diseñar modelos que sean lo suficientemente dúctiles como para ser implementados de forma masiva, sin un análisis previo de su adecuación y funcionalidad. Esto es aún más significativo cuando se trata de procesos como la internacionalización que afectan tanto en el interior de las organizaciones como en la interrelación de estas con cada uno de los actores clave que conforman su público exterior.


Consecuentemente, el proceso de internacionalización debe diseñarse y ejecutarse a partir de un análisis profundo de la situación específica de la institución, de sus fortalezas y debilidades, de las características de su medio circundante y del sistema de educación superior al que se pertenece. Si se acepta el símil podría decirse que este es el núcleo celular que contiene su información genética y que sirve de punto de partida para vertebrar toda su estrategia de desarrollo.

Hecha esta salvedad para que no se malinterprete el alcance del documento que comparto a continuación, podemos adentrarnos en el tema que quiero abordar y que está relacionado con el diseño y formulación de indicadores objetivos de verificación que permitan evaluar de forma eficaz la calidad del desempeño institucional en la implementación de la estrategia de internacionalización. Doy por descontado por resultar obvio, que este ejercicio inherente a la planificación estratégica sólo resulta práctico y viable cuando la institución ha alcanzado un grado alto de madurez en sus procesos de gestión universitaria, lo que lamentablemente continua siendo una asignatura pendiente para muchas instituciones de educación superior latinoamericanas.

Esa madurez debe expresarse, al menos, en la existencia y consolidación de estructuras y funciones organizacionales que faciliten y catalicen la coordinación de procesos y actividades de forma ordenada y el flujo permanente, sistemático y transparente de información confiable que requiere ser recolectada y procesada para conducir las acciones de monitoreo. Esto es requisito sine qua non para que el uso de indicadores como parte de la planificación estratégica se convierta en un vehículo para el crecimiento y perfeccionamiento de las organizaciones, así como para la implementación de acciones encaminadas a la reducción de riesgos y al uso racional de los recursos. En fin, se requiere de instituciones que hayan asumido una cultura de trabajo que garantiza una gestión de los procesos centrada en los resultados y orientada hacia patrones elevados de calidad.

Este es el caldo de cultivo necesario para el fomento de la internacionalización comprehensiva, o lo que es lo mismo, para la instauración de procesos institucionales que faciliten y sustenten la incorporación de la dimensión internacional de una manera transversal, integradora y coordinada en todos los procesos de las funciones sustantivas de la agenda universitaria. La internacionalización comprehensiva como concepto implica en sí misma la derogación de la visión sesgada de la internacionalización que subsiste en muchas instituciones, en que esta es reducida a acciones de movilidad e intercambio.

Siendo consecuente con esa visión he querido compendiar algunos de los indicadores que una universidad debe considerar para cuantificar el grado de cumplimiento de los objetivos que se traza en materia de internacionalización y medir objetivamente el progreso en su desempeño, así como la interrelación entre los diferentes ámbitos que lo conforman. Tratándose de un ejercicio dinámico y sistemático, es relevante que los indicadores que se definan sean específicos, medibles, alcanzables, relevantes y se expresen en una determinada unidad homogénea de tiempo que permita su monitoreo periódico. La lista de indicadores que he elaborado no es exhaustiva y mucho menos tiene pretensiones de ser definitiva. He simplemente seleccionado aquellos indicadores que me resultan imprescindibles para evaluar el desempeño de las actividades académicas, de investigación científica y los vinculados a la cada vez más relevante gestión de la innovación.

Obviamente, se podrían incluir algunos que aquí no son considerados o sustituir estos por otros que sean más relevantes para una institución en cuestión, de acuerdo a su estrategia de desarrollo institucional. Lo importante es que los indicadores que formulemos sean métricas eficaces para evaluar la dimensión internacional del trabajo de la institución desde una perspectiva integral en la que se aglutinen armónicamente todas las funciones sustantivas y que su monitoreo coadyuve a que se transite gradualmente de acciones aisladas, reactivas y espontaneas a acciones coordinadas, integradoras y planificadas que tributan de manera eficiente al desarrollo de la institución.

No quisiera concluir sin antes referir otro aspecto que merece destaque y que está vinculado con la interpretación que se hace de los indicadores, una vez que estos deben ser analizados en su conjunto y no de forma aislada. Es importante que se tenga conciencia que en materia de internacionalización no siempre mayor cantidad es sinónimo de mejor, y que un crecimiento cuantitativo a costa de la calidad del proceso tendrá a corto plazo efectos nocivos para la institución. Aunque la mayoría de los indicadores listados son de tipo cuantitativo será vital acompañar estos de indicadores de calidad que retroalimenten a la dirección institucional sobre lo que resulta apropiado o no para la organización. Componentes esenciales como el nivel de efectividad en que la estrategia de internacionalización se alinea con las políticas nacionales de desarrollo, su incidencia en el crecimiento económico, el desarrollo tecnológico, la creación de empleo o la inclusión social deberán estar también encima de la mesa cuando se evalúe el impacto de la estrategia de internacionalización.

Es este enfoque sistémico y holístico el que el concepto de internacionalización comprehensiva enarbola y contar con los indicadores adecuados para evaluar su impacto es una pieza clave de la planeación estratégica en la que las instituciones deben apostar.

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